Un día, cuando me encontraba escuchando la bella melodía de mis pensamientos, cogí por accidente un puñado de imaginación y así, sin pensarlo demasiado, lo introducí al fondo de mi humilde cerebro, y desde aquel entonces he tratado de usarlo para convertir mis sentimientos en una inmensidad de colores que plasman fielmente lo que siento.
Vamos, no tengas miedo, te invito a visitar mi cuartel de colores para que, si así lo deseas, puedas regalarme unas cuantas letras de lo que opinas de ellas.




Tienes un gran don, te felicito. Juany G.